YO PARO POR MI PUEBLO

MANIFIESTO PARO ESPAÑA VACIADA / 4 OCTUBRE 2019
Hace seis meses ya, que las calles de Madrid, en festiva marcha reivindicativa, se
llenaron con miles de ciudadanos venidos de tantos pueblos y ciudades de la España
interior, de esa España rural, lenta y silenciosamente vaciada.
Este viernes, 4 de octubre, aquí, en la plaza mayor de Valladolid, en las plazas de todos
y cada uno de los pueblos de la provincia, en las puertas de sus ayuntamientos o al pie
mismo de nuestro lugar de trabajo, volveremos a juntarnos de nuevo, no para unir
nuestra voz airada y firme sino nuestro silencio, el silencio de los vallisoletanos que,
junto al silencio de miles de ciudadanos en veintitrés provincias españolas, debe resonar
como un eco sereno y claro en el aire limpio de España.
Gobierno de España, Gobierno de la Comunidad Autónoma, instituciones públicas y
agentes sociales de la provincia, escuchad nuestro silencio, el silencio de la
Confederación de Centros de Desarrollo Rural – COCEDER y sus centros asociados, y
el silencio, por tanto, de todos los municipios rurales a los que, desde aquí, damos voz.
Una voz, portadora de un único mensaje cargado de desazón y de esperanza:
¡Queremos un verdadero Pacto de Estado contra la despoblación, contra la
desvertebración territorial de España y contra la creciente desigualdad de oportunidades
entre ciudadanos españoles!
El momento de las buenas intenciones, de las promesas vanas, de las acciones que sólo
viven en el papel ha quedado definitivamente atrás. Ahora, le corresponde al Gobierno
de España y a los Gobiernos Autonómicos diseñar y desarrollar una verdadera estrategia
a favor de la España Vaciada con actuaciones bien definidas, con presupuestos
suficientes y plazos bien marcados, pero, sobre todo, a salvo de los vaivenes políticos de
carácter partidista.
Paramos para no parar. Nos callamos para que se nos oiga mejor.
Nuestras son las palabras del poeta Antonio Machado: nosotros somos la voz de la
España de la rabia y de la idea. Somos la rabia serena de una España vaciada, que se
desangra ante el olvido y la indiferencia de quienes debieran ser sus principales
valedores. Pero somos también la idea de una España viva, esencial, de alma
inconformista y brava que, harta de promesas incumplidas, pide la palabra y quiere ser
escuchada.
Somos la encina que abriga el desolado páramo, el roble que no rebla, el chopo que
verdea las amables riberas, el pinar interminable que no maldice del silencio, somos,
amigo Antonio, como tu viejo olmo hendido por el rayo que ve renacer la esperanza de
una rama verdecida.
¡VIVA LA REVUELTA DE LA ESPAÑA VACIADA!

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